Guillermo Andino, en su escritorio
“En este lugar me siento como un niño“


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Cada noche, al culminar el día, Guillermo Andino busca refugio en el lugar donde descansan sus objetos más queridos. En el primer piso de su casa de Martínez, el periodista ha designado un gran cuarto para guardar todas sus colecciones. Y es en aquel mágico rincón donde se sumerge en una de sus facetas más íntimas, la de un coleccionista apasionado, tan dedicado como detallista.

A lo largo de toda su vida, Guillermo fue recopilando una gran cantidad de objetos que reflejan sus gustos, afectos y vivencias. Pero es en una gran mesa ratona, que oficia de escritorio, el sitio donde Guillermo ubica aquellos objetos más preciados que cada fin de semana lo acompañan silenciosos mientras trabaja con su computadora personal, lejos de las cámaras pero cerca de su mundo de fantasía, donde “Candela”, su gatita de un año y medio, es otra fiel compañera en sus ratos de ocio y disfrute.

Guillermo cuenta que fue durante uno de sus viajes a Gran Bretaña cuando adquirió las réplicas de los cuatro Beatles, sus grandes ídolos musicales. John, Paul, Ringo y George custodian el pequeño y afamado “submarino amarillo” que yace junto a ellos. Detrás, una pequeña guitarra de madera, con la leyenda del grupo, que durante mucho tiempo guardó en su interior relojes que el periodista fue regalando a diferentes amigos. Finalmente, la colección se completa con unas cajitas de fósforos, por supuesto, jamás usados. Hacia un costado, reposa un antiguo ejemplar del “Martín Fierro”, una de las primeras lecturas de Guillermo. El periodista confiesa que otros dos libros lo han cautivado en este último tiempo: “El nacimiento del mundo moderno” de Paul Jhonson y “Estúpidos hombres blancos”, de Michael Moore. “Existe un sitio donde me siento como un niño. Los fines de semana disfruto mucho al ordenar mis colecciones, les busco un lugar apropiado, me ocupo de ellas. Pero a veces sólo me dedico a observarlos mientras trabajo”, relata Guillermo con verdadera emoción . Y con inagotable energía, muestra orgulloso el individual que su hija Sofía confeccionó en el colegio para obsequiarle. Sobre ese rectángulo plagado de dibujos y colores, Guillermo apoya una gran taza de té —regalo de Carolina Prat, su esposa— con el dibujo de Crosty, el singular payado de “Los Simpsons”, una de sus series favoritas. Dice que su hija le pide que desayune cada mañana con ese individual. Y él acepta, con tal de hacerla sonreír.
Sobre la misma mesa, los objetos hacen rememorar historias y recuerdos. Ya en el centro una fuente reúne gran cantidad de billetes argentinos. “Ahí tenés un resumen de la economía del país desde la década del ´40 hasta la convertibilidad. Vas a encontrar monedas y pesos argentinos, pesos ley 18.188, australes y, de nuevo, pesos argentinos”, comenta Guillermo, para quien la economía también resulta un atractivo a la hora de coleccionar. Un gran hobby que lo llevó a reunir centenares de soldaditos de plomo, con los que armó réplicas de históricas batallas como la de Waterloo, donde fueron abatidos los ejércitos de Napoleón. Una pasión que lo llevó a adquirir, entre otras cosas, todos los números de la revista “Las aventuras de Isidoro Cañones” y la colección completa de los muñequitos de “Titanes en el ring” que venían en los chocolatines Jack.

Un pergamino descansa a un costado de la mesa y recuerda su nombre con grandes letras mayúsculas. Describe las características de los hombres llamados como él y trae a la memoria los personajes célebres que en la historia han recibido el nombre de Guillermo. Luego, el itinerario de objetos conduce hasta un pequeño Patoruzú, que escolta a tres estatuillas recibidas por el periodista; un premio “Santa Clara de Asís 2006”, otra del programa “Vida y Salud” y uno proveniente de la Fundación del Padre Mario, que recibió por el programa “Va por vos”.

Y hacia el final, dos portarretratos son la prueba sublime de los grandes amores que signaron su vida. El más grande de ellos, lo descubre a la edad de tres años junto a su recordado padre, Ramón Andino. Otro, más pequeño, aunque no por eso menos significativo, rememora los primeros meses de su hija Sofía y resulta una tierna postal que muestra a madre e hija descubiertas por la cámara. Guillermo asegura que en breve deberá incluir otra foto más, la de su segunda hija, que nacerá en febrero. Dice que tanto él como su esposa Carolina están más que ansiosos por la llegada de la segunda niña a la que llamarán Victoria.
Autor: Karina López
Fotos: S. BORDONI/PERFIL
Publicación semanal de Editorial Perfil S.A. © Copyright 2006. Editora CARAS. Todos los derechos reservados.
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