Cuando tenía 12 años, en Uruguay, estudiaba corte y confección con su hermana, Adriana (33). Por ese entonces, Natalia Oreiro (29) comenzó a gestar un sueño que hoy pudo hacer realidad. Ella y su hermana fantaseaban con diseñar su propia línea de ropa. Por eso ahora que se asociaron para abrir su local de indumentaria en pleno corazón de Palermo (Honduras y Armenia), lo celebran con la alegría propia de quien pudo concretar un sueño que fue tomando forma a lo largo de los años. “Estoy feliz -confesó Natalia el día de la inauguración de su local-. No sólo porque con Adriana logramos realizar nuestro proyecto, sino, también, porque este emprendimiento me ofreció la posibilidad de recuperar mi vida familiar. Pensá que desde los 17 años, cuando me fui de Uruguay, dejé de tener un contacto cotidiano con mis seres queridos que se quedaron viviendo en Montevideo. Ahora, Adriana vino a vivir a Buenos Aires con su familia y el hecho de trabajar juntas nos dio la posibilidad de recuperar el contacto diario. A pesar que yo formé mi propia familia junto a Ricardo (Mollo), me hacía falta estar cerca de aquellas personas a las que me une un lazo de sangre.”
Durante diez años, Adriana vivió en México. En ese tiempo, estudió diseño y se preparó para este momento. “Yo también estoy feliz de haber podido recuperar mi cercanía con Natalia -asegura Adriana-. Por suerte, el tiempo no logró distanciarnos y cuando volvimos a vernos todos los días acá, nos dimos cuenta de que teníamos la misma complicidad de siempre” . Natalia, por su parte, siempre estuvo en contacto con el mundo de la moda y consideró su manera de vestir como una forma más de expresión. Por eso, las hermanas Oreiro tomaron las riendas de este proyecto de manera personal. “No contratamos arquitecto ni nada -cuenta Natalia-. Todo lo hicimos nosotras. Cada rincón de este lugar, cada mueble, tiene nuestro sello propio. Con Adriana empezamos a trabajar en el diseño desde febrero, y hace tres meses comenzamos con la ambientación del local. Yo misma me pasé recorriendo mercados de pulgas y casas de antigüedades. Ahora miro todo esto ¡y no lo puedo creer!”.
Natalia y su hermana llamaron a su negocio de ropa “Las Oreiro” y lo colmaron de diseños coloridos y originales para el día de su apertura. Además, destinaron un rincón para el sector hot (donde venden ropa interior y algunos accesorios como cremas, aceites y chocolate body painting, para una noche de amor) y otro, para los chocolates: “Algunos se sorprenden con esta combinación de ropa para mujeres y chocolates en un mismo lugar. Nosotras, en cambio, pensamos que son dos elementos típicamente femeninos. Las mujeres comemos chocolates cuando estamos felices y, también, cuando nos entristecemos.Y nos gusta vestir bien. Además, es una manera de decir que no estamos para vestir a quienes lucen una figura anoréxica. A nosotras nos atraen las curvas, por eso no consideramos que los chocolates sean enemigos de la estética femenina. Nos interesa vestir a la mujer que está más allá de la moda, a la que le gusta vestirse para sentirse bien y divertirse”.
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El viernes pasado fue el día de la apertura de “Las Oreiro”. Entonces, Natalia recibió a sus invitados con una copa de champaña, cucuruchos de frutos secos y sushi. Junto a ella y su hermana estuvieron sus seres queridos: su papá, Carlos, su mamá, Mabel, su amiga de siempre, la actriz Valeria Lorca, y su marido, el músico Ricardo Mollo, quien llegó una vez que los fotógrafos y las cámaras de televisión fueron invitados a retirarse del lugar. También, entre otros, asistieron: Claudia Villafañe, Florencia de la V, Mónica Ayos, Marcelo Mazarello, Leticia Brédice y Patricia Miccio, quien quedó deslumbrada con el lugar: “Se nota que este espacio tiene la mano de Natalia. Cada objeto muestra su encanto, y se nota que ha sido elegido con dedicación. Todavía no pude acercarme a ver la ropa, pero con sólo ver el local, puedo decir que se nota que este lugar tiene concepto”.
Natalia se quedó hasta último momento en su negocio y despidió personalmente hasta el último invitado. “Hace tres noches que no duermo trabajando en los detalles del local - dijo la actriz-. Ahora espero poder relajarme. La verdad estoy un poco cansada y esto recién empieza.”